Junio 2008
 

En los últimos días la opinión pública fue conmovida por el asesinato de una niña de 2 años en el Partido de Almirante Brown, atribuida a los hermanos de 7 y 9 años.

Este hecho puso de manifiesto que el problema de los menores en riesgo es uno de los mayores desafíos de las autoridades provinciales.
Se considera que en la provincia hay un millón de niños y adolescentes en alto de riesgo debido a la extrema pobreza y representan el 40% del total.
El crimen de la nena dejó al descubierto una verdad: la falta de asistencia social del estado bonaerense y la ausencia de una política integral para resolver el problema.

La organización Mundial de la Salud calcula que hay 53.000 niños asesinados por año y que 150 millones de chicas y 73 millones de chicos menores de 18 años sufrieron violencia sexual también por año.
Qué ejemplo podían tener esas presuntos precoces asesinos si sus madres, tiene 16 ó 18 años, ya tienen más hijos, no los cuidan ni los contienen, sufren agresiones físicas y a veces los mandan a mendigar para tener dinero para comprar paco.

Es indiscutible que esos niños crecieron en un contexto de extrema violencia y sadismo que los llevan a repetir hechos que les generan angustia.

Seguramente estos chicos entendían lo que estaban haciendo pero fundamentalmente necesitan contención, al igual que los padres pues estos también en cierta forma son víctimas: ellos necesitan ser contenidos para poder contener a sus hijos.

Aquí es donde debe intervenir el estado provincial ya que estos temas tal vez excedan el ámbito municipal.
El estado debe darles educación, becas, trabajo.
Los chicos deben estar en la escuela o con sus familias combatiendo la pobreza y la desigualdad, que generan violencia y crimen.

La OMS plantea recomendaciones para paliar el problema de la violencia y marginalidad de los niños, que son entre otros:
- Fortalecer los compromisos y medidas nacionales y provinciales.
- Prohibir toda la violencia contra los niños.
- Priorizar la prevención.
- Promover valores no violentos y combatir las drogas.
- Aumentar la cantidad de gente que trabaja con los niños
- Proporcionar servicios de recuperación y reinserción social.
- Crear sistema de denuncias adecuado para los niños y garantizar la participación de ellos.
- Luchar contra la corrupción en los sistemas de prevención.

El estado debe encabezar esta lucha para rescatar del crimen y la violencia a nuevas generaciones de chicos y adolescentes.

 
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