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El trabajo médico en el centro del debate sanitario
 
 

El inicio de 2026 encuentra al sistema de salud argentino en un punto de inflexión. Más allá de los procesos de reordenamiento en curso y de las discusiones presupuestarias que atraviesan al sector, hay una realidad que se impone: las condiciones del ejercicio médico son una de las principales variables de riesgo para la sostenibilidad del sistema.

Esta situación se expresa de manera concreta en la atención en hospitales públicos, en las guardias desbordadas, en la dificultad para sostener equipos estables y en el desgaste creciente de quienes todos los días garantizan la atención. En la Provincia de Buenos Aires, donde se concentra una parte sustancial de la atención sanitaria del país, estas tensiones adquieren una dimensión particular.
El aumento de la demanda en el sector público, en un contexto de restricciones financieras y redistribución del gasto, profundiza desequilibrios preexistentes. El médico queda muchas veces atrapado entre sistemas fragmentados, reglas cambiantes y una lógica de emergencia permanente que erosiona tanto la calidad del trabajo como la calidad de vida profesional. No se trata solo de ingresos: se trata de previsibilidad, reconocimiento, condiciones dignas y posibilidad de desarrollo.
El deterioro del trabajo médico es una señal de alarma para todo el sistema de salud. Sin profesionales formados, motivados y contenidos, no hay política sanitaria que pueda sostenerse en el tiempo. La dificultad para cubrir especialidades estratégicas, la sobrecarga laboral y la pérdida de atractivo de la carrera médica son síntomas de una crisis más profunda que requiere respuestas integrales.
Desde FEMECON venimos señalando que el debate sobre salud debe recuperar centralidad en la agenda pública nacional y provincial, con una mirada de largo plazo. Es imprescindible avanzar hacia acuerdos que contemplen al recurso humano como eje del sistema: políticas salariales consistentes, marcos laborales claros, fortalecimiento de la formación y una planificación que reduzca desigualdades territoriales y organizativas.
El momento exige salir de la lógica de la urgencia y asumir que cuidar al médico es cuidar al sistema de salud. En la Provincia de Buenos Aires, pero también en el conjunto del país, el desafío es construir condiciones que hagan posible ejercer la medicina con calidad, compromiso y futuro.