El reciente acuerdo paritario para los trabajadores alcanzados por la Ley 10.471 introduce una actualización salarial que, si bien representa un alivio en el corto plazo, no modifica una realidad estructural que el sector viene señalando desde hace tiempo: la dificultad de recomponer ingresos en un contexto económico adverso y de ordenar situaciones laborales postergadas. |
|
| El incremento del 9% en tres tramos, junto con los compromisos de revisión en el corto plazo, constituye una señal en términos de continuidad del diálogo y de funcionamiento de las paritarias, pero no puede soslayarse que estos ajustes resultan insuficientes frente al deterioro acumulado de los salarios. Esta brecha entre actualización de salarios y honorarios y la realidad económica se inscribe en un proceso más amplio donde los valores continúan fijándose sin mecanismos efectivos de recomposición con resultado: una progresiva pérdida del poder adquisitivo que compromete la sostenibilidad del ejercicio. |
|
| Insistimos en que las actualizaciones deben traducirse en mejoras concretas y sostenidas de las condiciones económicas y consideramos imprescindible que los acuerdos dejen de ser respuestas parciales y pasen a formar parte de una política integral que contemple la recomposición real de los ingresos, la regularización de situaciones laborales y la dinámica de revisar porcentajes, también establezcan mecanismos previsibles que acompañen la dinámica económica y eviten que la adecuación llegue de manera tardía. |
|
| La situación actual exige una mirada más amplia y decisiones de fondo. La persistencia de ingresos desactualizados afecta a los profesionales e impacta directamente en la calidad y eficacia de la atención sanitaria. |
| |
| |
 |