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Entrevista. Mauricio Eskinazi, presidente de CONFEMECO
“Nadie puede defenderse solo: la unión hace a la fuerza”
Las reformas impulsadas por el Gobierno reabrieron el debate sobre la colegiación, los honorarios profesionales y las condiciones de ejercicio de la medicina. En diálogo con Femecon Informa, el presidente de CONFEMECO analiza los alcances de los cambios propuestos, advierte sobre sus posibles consecuencias y plantea la necesidad de una respuesta unificada del sector médico.
 
 
El Consejo Federal de Entidades Médicas Colegiadas (CONFEMECO) es el ámbito federal de discusión y articulación en el que confluyen los Colegios y Consejos Médicos de Ley de la Argentina. Creado para consensuar políticas vinculadas a la representación del ejercicio profesional, reúne a las entidades médicas provinciales que le han delegado esa función y sesiona de manera rotativa en las sedes de las instituciones que lo integran. Desde ese espacio se debaten problemáticas de actualidad que atraviesan la práctica médica en los ámbitos público y privado, se elaboran resoluciones comunes y se ejerce la representación del conjunto ante autoridades nacionales, provinciales y municipales.
En este contexto, y para analizar la coyuntura que atraviesa el sector, Femecon Informa dialogó con el presidente de CONFEMECO, quien expresó su mirada sobre las reformas en discusión, el impacto en el ejercicio profesional y los desafíos que enfrenta hoy la medicina en la Argentina.
Desde CONFEMECO, ¿cuál es su evaluación sobre las reformas que impulsa el Gobierno y su impacto en el ejercicio profesional de la medicina?
En relación con las reformas que pretende impulsar el Gobierno y su impacto, vemos todo con mucha preocupación. En un primer momento parecía solo una versión, pero se intentaba comprometer la colegiación no solo de los médicos, sino de todas las profesiones, con una injerencia que va en contra de lo que establecen la Constitución Nacional y, especialmente, las constituciones provinciales.
Aparentemente ese punto no estaría finalmente en el proyecto, pero en los hechos se ataca a la colegiación, ya sea por ignorancia real o por ignorancia fingida. Porque es claro que los colegios no distribuyen trabajo. Cualquier médico que se matricula recibe su matrícula, no hay ningún tipo de selección profesional. Lo que los médicos pagan es por un servicio concreto: la defensa en juicio en causas civiles y penales por demandas vinculadas al ejercicio profesional.
¿Cómo responden a los sectores que cuestionan el rol de los colegios profesionales?
Para dar un ejemplo concreto, en mi distrito los médicos pagan alrededor de 40 mil pesos y cuentan con un servicio que incluye peritos y abogados, tanto civiles como penales, algo que no está contemplado en los seguros individuales que se pueden contratar con compañías privadas. Por eso decimos que no hay una extracción económica indebida. Es, o ignorancia, o una forma deliberada de desinformar.
Además de eso, los colegios cumplen otras funciones fundamentales. En nuestro caso, por ejemplo, está el tema de la especialización a través de la Escuela Superior de Ciencias Médicas. También brindamos cobertura totalmente gratuita a médicos afectados por problemas derivados del ejercicio profesional, como salud mental, adicciones u otras situaciones complejas. Hay una contraprestación clara y un beneficio real que los médicos aceptan de manera solidaria, porque la alternativa privada implica seguros que superan ampliamente los 100 o 150 mil pesos, según la cobertura.
Este es un sistema solidario que defiende por igual las prácticas quirúrgicas y las clínicas.
Uno de los puntos críticos es la situación de los médicos peritos. ¿Qué consecuencias puede tener la reforma en este aspecto?
Ya empezaron a aparecer conflictos concretos. Ya recibimos a peritos de la Justicia en el ámbito laboral que advirtieron que el proyecto contempla una quita del 50 por ciento en los valores que perciben. Esos valores ya son bajos y corresponden a honorarios conveniados por el trabajo pericial. Si se reduce un 50 por ciento, directamente nos vamos a quedar sin peritos en el ámbito laboral.
Los peritos son los médicos que evalúan accidentes de trabajo y determinan grados de discapacidad. No hay otra profesión que pueda hacerlo. Si desaparecen, el problema va a exceder incluso a la Justicia. Sin embargo, se intenta vender esta reforma como un sistema fabuloso para la salud, cuando en realidad banaliza el trabajo médico.
Estamos hablando de profesionales que tardaron años en formarse, que deben actualizarse de manera permanente y que, en muchos casos, se especializaron como médicos legistas o laboralistas. Reducir sus honorarios para mejorar la relación con las empresas es una falta total de respeto a esa formación.
Otro eje es el de los honorarios médicos. ¿Qué ocurre si se eliminan los valores mínimos?
El impacto sobre los valores mínimos de las prestaciones es un punto crítico. Si no se fija un valor mínimo para una consulta o una práctica, los financiadores van a pagar lo que quieran. Hoy hablamos de consultas que deberían valer entre 15.000 y 20.000 pesos; si no hay mínimos, pueden pagar 2.000 o 3.000 pesos. Y una consulta médica es un acto profesional que solo puede realizar un médico. La reforma afecta directamente esto sin haber sido debidamente legislada.
Por eso el rol de las asociaciones, federaciones y entidades que representan a los médicos es central. Son las que fijan valores orientativos para garantizar honorarios dignos. Si se deja al médico librado a negociar individualmente con los financiadores, lo van a arrasar. Se va a pagar lo que quieran pagar.
¿Qué consecuencias concretas se están observando en el sistema de salud?
Las consecuencias ya las estamos viendo: médicos que dejan de atender por obras sociales o prepagas, profesionales que migran al exterior. Y no son los médicos jóvenes, sino los más capacitados, formados, de mayor experiencia. Trabajar en Argentina deja de tener sentido para ellos.
Los médicos siempre fuimos el sector de ajuste, siempre se intentó pagar menos. Pero hoy el deterioro es mucho más profundo y afecta directamente el bolsillo del profesional.
En este contexto, ¿qué importancia tiene la articulación entre las distintas entidades médicas?
Sin dudas es muy importante el trabajo conjunto que estamos haciendo con las instituciones, las federaciones, las asociaciones, las entidades colegiadas, las universidades y las academias. Unificar todo el espectro médico para construir un frente común es fundamental, no solo para defender honorarios, sino también para recuperar el prestigio profesional, que está muy deteriorado.
Los médicos somos difíciles de agremiar, estamos absorbidos por la tarea asistencial, el pluriempleo, la falta de tiempo. Muchas veces no nos informamos lo suficiente y descreemos de las instituciones. Pero hay que entender que la unión hace la fuerza, nadie puede defenderse solo. Es necesario un frente común entre todas las organizaciones, sean gremiales, federales, colegiadas, universitarias o académicas.
Se difundió un acuerdo entre el Ministerio de Salud y A.FA.CI.ME.R.A. por la matriculación. ¿Qué alcance real tiene ese convenio?
Respecto de ese convenio hay mucha información grandilocuente que no es correcta. Lo que se está haciendo es un convenio similar al que ya tenemos con A.FA.CI.ME.R.A. y con todos los colegios del país. Se aclaró perfectamente que el Ministerio solo funcionará como una ventanilla para otorgar la matrícula nacional, que sirve exclusivamente para CABA. No hay ninguna revolución. Es simplemente acortar un trámite administrativo: entregar junto con el diploma la matrícula nacional.
Se exageró el alcance de esta medida, cuando en realidad todo sigue exactamente igual que siempre. Es solo una cuestión administrativa.
Para cerrar, ¿cuáles son los objetivos de CONFEMECO de cara al próximo año?
De cara al futuro, desde CONFEMECO estamos fortaleciendo vínculos y convenios a nivel nacional, latinoamericano y también europeo. Estos acuerdos no solo tienen un eje educativo y académico, sino que buscan recuperar la dignidad del profesional médico, el prestigio perdido, valorar la excelencia de los médicos argentinos y evitar la migración. El objetivo es darles condiciones adecuadas, no solo económicas, sino también laborales, para que se queden en el país y puedan seguir ejerciendo con vocación y excelencia.
 
 
Por María José Ralli